31/03/2025
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El mordisco de los vampiros al viejo orden
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Cuando el 7 de enero de 1732 el cirujano militar Johann Flückinger desenterró el cuerpo de Arnont Paule en Medveda (Serbia), cuarenta días después de su muerte, descubrió que “estaba entero e incorrupto, y que fluía sangre fresca de sus ojos, nariz, boca y oídos”. Por ello, dedujeron que se trataba de un auténtico vampiro y, por consiguiente, “le clavaron una estaca en el corazón, ante lo cual dejó escapar un grito perfectamente audible, y sangró en abundancia”, puede leerse en el informe oficial que redactó el mando militar del ejército austríaco en Belgrado cuando Flückinger acudió a la frontera turca, en compañía de otros dos cirujanos, un teniente coronel y un alférez, para realizar la autopsia de diez cadáveres hallados en “estado vampírico”, en la que fue la primera investigación médica de carácter estrictamente científico sobre estos muertos inquietos.