COMER
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Algunos interpretan que dentro del organismo tenemos unas “huchas nutricionales” que permiten almacenar los micronutrientes beneficiosos que tomamos en exceso (vitaminas, minerales, etc.) para así poder echar mano de ellos cuando haga falta. De hecho, se trata del primer argumento de venta de los llamados “superalimentos”, una invención de los departamentos de marketing anglosajones. Es el caso, por ejemplo, del kakadú, una ciruela australiana de sabor ligeramente ácido y amargo que puede llegar a contener hasta cinco gramos de vitamina C por 100 gramos de fruto, es decir, casi 100 veces más que una naranja. La pregunta es: ¿tiene sentido, pensando en la salud, pagar un sobrecoste por esta ciruela? “No”, contesta la dietista-nutricionista Griselda Herrero.