LA VANGUARDIA
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Hace 66 millones de años un asteroide de más de once kilómetros de longitud se estrelló contra la Tierra y dejó una herida geológica de 80 kilómetros de diámetro que acabó con el periodo Cretácico. Sesenta minutos después, la mayoría de los animales grandes había muerto. Los pocos supervivientes hallaron protección parcial en ríos y lagos o en madrigueras excavadas entre la vegetación calcinada, escribe la paleontóloga Riley Black en «Los últimos días de los dinosaurios» (Captain Swing)